Si llegaste hasta esta guía buscando "la mejor silla de oficina", probablemente te decepcione un poco lo que voy a decirte.
La mejor silla no existe.
Existe la mejor silla para vos.
Y aunque parezca una frase hecha, es una realidad que comprobé durante años vendiendo, armando y probando modelos de todas las gamas.
Una silla que para una persona de 1,60 m y 60 kg puede resultar perfecta, quizás sea una tortura para alguien de 1,90 m y 110 kg.
Del mismo modo, una persona que trabaja cuatro horas por día frente a la computadora no tiene las mismas necesidades que alguien que pasa diez o doce horas sentado.
Antes de mirar marcas, precios o diseños, hay cinco preguntas que deberías hacerte.
No es lo mismo utilizar una silla una hora para navegar por internet que pasar toda una jornada laboral sentado.
Como referencia general, podemos dividir el uso en cuatro categorías:
Cuantas más horas permanezcas sentado, más importancia tendrán aspectos como la ergonomía, la calidad de los materiales, la regulación del respaldo y la posibilidad de adaptar la silla a tu cuerpo.
Este es uno de los errores más comunes al momento de comprar una silla. Muchas personas buscan recomendaciones sin decir cuánto miden.
Sin embargo, la altura define si el respaldo va a apoyar correctamente la espalda, si el asiento tendrá el largo adecuado y si los apoyabrazos quedarán en una posición cómoda.
Hay modelos excelentes para personas bajas que resultan incómodos para alguien de más de 1,85 m, y también ocurre exactamente al revés.
Cada vez que leas una opinión sobre una silla, intentá averiguar también cuánto mide la persona que la está recomendando. Ese dato vale casi tanto como la opinión misma.
Cuando los fabricantes indican que una silla soporta determinado peso, generalmente están hablando de la resistencia estructural del producto. Pero eso no significa que vaya a ofrecer el mismo nivel de comodidad para todos.
Una persona liviana y una persona de mayor peso ejercen presiones completamente distintas sobre el asiento, el respaldo, el mecanismo y el pistón.
Por eso es importante elegir un modelo diseñado para acompañar correctamente tu contextura física y no solamente mirar el número máximo de kilos que figura en la ficha técnica.
Este punto pocas veces se menciona. Hay personas con una postura muy recta. Otras tienen una curvatura lumbar más pronunciada. Algunas prefieren trabajar completamente erguidas, mientras que otras disfrutan reclinarse durante algunos momentos del día.
Por eso existen tantos tipos de respaldos, mecanismos y regulaciones. Una silla excelente para una persona puede resultar incómoda para otra simplemente porque sus necesidades posturales son diferentes.
Mucha gente cambia el celular cada dos o tres años sin pensarlo demasiado. Sin embargo, duda muchísimo antes de invertir en una buena silla, aun cuando probablemente pase más horas sentado en ella que utilizando cualquier otro objeto de su casa.
Una buena silla puede acompañarte durante diez, quince o incluso veinte años si fue construida con buenos materiales y tiene disponibilidad de repuestos.
No se trata solamente de cuánto cuesta hoy. También importa cuánto va a durar, qué tan fácil será repararla y cómo va a responder después de miles de horas de uso.
Ahora que entendemos que no existe una silla perfecta para todo el mundo, llegó el momento de conocer cómo está construida realmente una silla de oficina.
Porque una vez que entiendas para qué sirve cada componente, te va a resultar muchísimo más fácil diferenciar una buena silla de una que simplemente parece buena en las fotos.